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GLICINA (Wisteria)

La glicina cultivada bajo la forma de bonsai tiene un estilo elegante y ofrece un manto perfumado de diferentes tonalidades de colores creando un aspecto especial.
En las exposiciones de primavera esta especie capta la atención de los visitantes por su largo racimo que puede medir desde 10 cm. hasta 50 cm. o más, sus colores va desde blanco hasta diferentes tonalidades de violeta.Esta especie es bastante resistente y de fácil cultivo.

Manejo
Esta planta es una trepadora que requiere de mucho riego y aún más cuando lo plantamos en una maceta pequeño con un sustrato limitado.
Durante la época estival no debemos descuidar el riego, sobretodo en aquellas plantas que no procedieron a un transplante regular. Una de las sugerencias es agregar agua dentro de la portamaceta y colocar dentro la maceta. Si no tenemos que aumentar la frecuencia de riego.
El lugar para ubicarlo se recomienda aquel con mucha iluminación, también podemos colocar en un lugar con sol directo.
El Bonsai de Glicina requiere una buena iluminación, adecuando riego y fertilización.

Poda:
El trabajo de poda para esta planta no es tan difícil. Para lograr crear una estructura principal plana debemos ejecutar la poda al ras del entrenudo. Después de la poda se sugiere pintar con un producto cicatrizante para ayudar la cicatrización.
Para estimular la floración debemos conservar las ramas que darán futuros racimos florales. Las ramas que no darán flores son aquellas que se alargarán, por eso debemos conservar y crear más ramas cortas para que den flores en el futuro, esta es la clave para la floración.
La división de la yema floral comienza en la Argentina aproximadamente en el mes de diciembre para luego empezar la floración en la primavera.
Luego de la floración dejamos 2-3 yemas y eliminamos rápidamente el pedúnculo floral para que no fructifique y debilite a toda la planta. Consecuentemente algunas yemas brotarán y se elongarán formando nuevas guías y otras yemas cesarán el crecimiento. Las ramas que darán flores son aquellas cortas que difieren de las guías.
Entonces decimos que las guías son aquellas que no darán racimos florales.
Primero debemos fortificar la planta para ayudar el crecimiento de la guía.
Dejamos 3-5 ramas para que continúen su crecimiento. Estas ramas que conservamos se elongarán y alargarán, algunos brotes dejarán de crecer, esto favorece a las yemas florales que florecerán en la primavera siguiente.
Si desviamos la fuerza de las plantas hacia las guías ayudarán a la formación de los brotes florales. Luego de la floración debemos fertilizar abundantemente.
Para activar la división de la yema floral debemos fertilizar con abonos ticos en fósforo y potasio.
Si fertilizamos con una proporción mayor de nitrógeno favorecemos el crecimiento de las ramas que darán guías e influiría en la formación de la yema florales.
Después de la división de las yemas florales en verano debemos observar el estado general de toda la planta para realizar un adecuada fertilización.
Esta es la clave para la obtención de la floración en la primavera siguiente.

Transplante:
El mejor momento para realizar el transplante es cuando se observa la presencia de brotes.
La glicina es una planta fuerte pero requiere de mucho riego.
Sus raíces son susceptibles a las bajas temperaturas.
En lugares fríos o climas de bajas temperaturas es necesario proteger las raíces para evitar su congelamiento.
La gran mayoría de las raíces de las plantas trepadores tienden a elongarse, esto también le sucede a la glicina.
Por eso se recomienda una poda adecuada en las raíces, estimula el crecimiento de las raicillas. Si descuidamos su poda se formarán las raíces elongadas que no favorece la formación de ramas cortas en la parte aérea que a su vez influenciará en la floración.
Generalmente se puede transplantar en 1-2 años. Hay que buscar sustratos que retienen gran cantidad de agua y podemos agregar 10-20% de arena gruesa para aumentar el drenaje. En el momento de trasplante podemos lavar las raíces para favorecer su crecimiento posterior.